LETUR Distinción del Encendido de la Vela 2025

LETUR Distinción del Encendido de la Vela 2025

María Santísima de la Paz honra al pueblo de Letur por su fortaleza ante la DANA


La Procesión de María Santísima de la Paz del año 2025 quedará grabada en la memoria por un gesto que trascendió lo ceremonial para convertirse en un acto de amor, solidaridad y reconocimiento. La Distinción del Encendido de la Vela, uno de los momentos más simbólicos de esta celebración, fue otorgada en esta ocasión al pueblo de Letur, que  ha demostrado una fortaleza admirable frente a la devastadora DANA que golpeó su tierra.


La DANA no solo dejó daños materiales; dejó también heridas emocionales, incertidumbre y días de profunda preocupación. Sin embargo, Letur respondió con una unidad ejemplar: vecinos ayudando a vecinos, manos anónimas trabajando sin descanso, familias compartiendo lo poco que tenían, instituciones volcadas en reconstruir lo perdido.


Fue esa resiliencia, esa capacidad de levantarse incluso cuando el agua lo arrasó todo, lo que llevó a la Cofradía  a concederles esta distinción tan especial.


La vela distinguida, situada cerca de la bendita imagen de María Santísima de la Paz, simboliza la luz que nunca se apaga, incluso en medio de la tormenta. Una luz que representa a Letur: firme, valiente y profundamente humana.


El honor de encender la vela recayó en Sergio Marín, alcalde de Letur, quien realizó el gesto con una solemnidad que conmovió a todos los presentes. Su mano tembló ligeramente al acercar la llama, no por inseguridad, sino por la enorme carga simbólica del momento.

Con ese encendido, no solo se iluminó una vela: se iluminó el nombre de Letur, su dolor, su esfuerzo y su esperanza.


La llama se elevó suave, firme, como si quisiera recordar que la luz siempre encuentra su camino, incluso después de las noches más oscuras. Y en ese instante, el silencio se hizo profundo, casi sagrado. Un silencio que hablaba de respeto, de cariño y de un compromiso compartido: no olvidar lo vivido y acompañar a Letur en su reconstrucción.


Encomendamos a María Santísima de la Paz a cada familia letureña, a quienes perdieron, a quienes reconstruyen, a quienes aún buscan fuerza para seguir adelante. Que Ella, Madre serena y refugio en la tormenta, cubra con su manto a Letur y a todos los que trabajan por su recuperación.


Y que, al contemplar esta llama que arde junto a la Virgen, podamos escuchar en lo profundo del corazón la promesa que sostiene a todo creyente:


“El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré?”

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